Mostrando entradas con la etiqueta siempre tuya. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta siempre tuya. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de noviembre de 2013

¡Hola! ¿Qué tal el fin de semana?

Bueno, pues estos días me he dedicado a repasar y corregir "Siempre tuya" (cómo si no tuviera nada que hacer), pero es algo que me pedía mi "yo perfeccionista" desde hace tiempo (que por supuesto no está del todo satisfecho), pero me ha dado por eso este fin de semana. Probablemente necesite muchas más revisiones pero tampoco disponía de tanto tiempo y supongo que ya lo haré con mucho más detenimiento cuando la historia esté terminada. 

Atención: No he cambiado nada de la trama, los que ya la seguís no tenéis que leerla de nuevo ni nada de eso (a menos que os apetezca), sólo he pulido algunos detalles y revisado un poco la historia.


¡Ah! y he cambiado el tamaño de la fuente del blog porque me iba a quedar ciega jajaja (ahora que lo pienso creo que lo agradeceréis)


... y el martes el nuevo capítulo

Besos
            Anele C.

jueves, 24 de octubre de 2013

Pensamiento...



No recuerdo cómo llegó a mi manos esta frase, ni de quién es, pero me ha parecido un pensamiento precioso pero triste a la vez y que podría ser lo que el personaje de Emma siente a estas alturas del relato y me ha parecido bien compartirlo con vosotr@s. Besitos

miércoles, 23 de octubre de 2013

"I will remember you"

Ups, ayer se me pasó poner la canción que aparece en el capítulo "Elegir..." Perdonadme el despiste.
 Disfrutadla

"I will remember you" - Sarah McLachan





lunes, 14 de octubre de 2013

"Cositas compartidas"

Patricia Perez, que es un amor de niña y una artistaza,  ayer me envió unas cosillas al wasap preciosas, y que le venían de perlas a la historia de amor de Joan y Emma, y me gustó tanto que le pedí permiso para compartirlas con vosotr@s .
Gracias Patricia, eres un solete



 




Esta es una preciosa poesía que ella misma creó y piensa que les queda genial  a Joan y Emma, aunque cuando Patricia la hizo se inspiró en la saga de Megan Maxwell "Pídeme lo que quieras" (por cierto, ya estoy terminando la trilogía y me ha encantado), autora que dentro de unos pocos días nos trae "Sorpréndeme" con el carismático personaje de Björn Hoffmann como protagonista. Habrá que estar atentas.

 Y no os olvidéis... mañana el capítulo nuevo de "Siempre tuya".

Siempre tuya - Me enamoré

¡¡¡Sorpresa!!! Ya tenemos tema musical para Siempre tuya... intentando no hacer spoiler para quien no haya empezado todavía a leer la historia jejeje.

Esta canción no la conocía (y habrá gente que me diga que es empalagosa, o repetitiva, o lo que sea), pero el caso es que al escucharla, como dice la canción,  "me enamoré" de ella. Espero que os guste...




HANY KAUAM - ME ENAMORÉ


Sed buen@s conmigo que soy nueva en esto de hacer vídeos... prometo ir mejorando ;)

Como no tenía una Emma aún, y ya que los comentarios que me han llegado estaban de acuerdo, al final he decidido dejar a Rachel Bilson como protagonista, pero ya sabéis que lo más importante es cómo os la imaginéis vosotr@s. 

jueves, 10 de octubre de 2013

"Siempre tuya" todos los martes

Bueno, para que podáis seguir y disfrutar mejor la historia de Joan y Emma he decidido publicar los capítulos nuevos de "Siempre tuya" todos los martes. Así podré alargarlos un poco más y avanzar la trama. También intentaré buscar tiempo para mis minirelatos que los tengo olvidados.



Ya sabéis que podéis encontrar todos los capítulos en el siguiente enlace:

http://historiasanele.blogspot.com.es/p/serie.html

Sólo me queda daros las gracias a todos y todas que os tomáis la molestia de leer este blog.

Besitos para tod@s


More than words




Esta canción aparece en el capítulo 17 de "Siempre tuya", para quien no la conozca o quiera disfrutar de ella aquí os la dejo. 

More than words - Extreme




lunes, 30 de septiembre de 2013

Personajes de "Siempre tuya"

A estas altura de la historia y haciendo caso de la sugerencia de una seguidora de la serie, he buscado algunas caras que puedo asociar a los personajes. La verdad es que me ha resultado difícil, (con algunos más que otros), pero no estoy del todo descontenta con el resultado. 

De todas maneras creo que es muy complicado acertar porque cada uno se va formando una idea en la cabeza y sé que habrá discrepancias. Me lo he tomado como una especie de casting, jejeje... y la verdad es que yo misma me he sorprendido con algunas de mis elecciones. 

Seguro que ya tenéis, más o menos, formada una imagen de los personajes pero, por si os sirve de ayuda, aquí os dejo "mi reparto", a ver que os parece:













Rachel Bilson - Emma. Joan - Colin Egglesfield, Ernest - William Levy, Celia - Katherine Heigl, Juliette - Gemma Arterton, Nathaniel - Joe Manganiello 

lunes, 5 de agosto de 2013

1. Todo tiene un principio




           

1. TODO TIENE UN PRINCIPIO




—¿Falta mucho?
La voz de Celia sacó a Emma de sus pensamientos mientras miraba el paisaje a través de la ventanilla del coche. Tan ansiosa como su hermana por llegar a su destino volvió la cara hasta su madre esperando respuesta.
Marta interrumpía la animada conversación con su amiga Mercè y se giraba para contestar a su hija.
—No peque, estamos cerca. Ya falta poquito.
Celia se recostó sobre el hombro de su hermana refunfuñando porque su madre le había contestado lo mismo que hacía un rato.

Para Emma el verano se presentaba como siempre, sólo que esta vez tenía que ir con la familia a visitar unos viejos amigos de sus padres. Desde que tuvo edad suficiente para escapar de las vacaciones familiares, siempre había encontrado un pretexto para quedarse esa semana de verano con alguna amiga o disfrutar de al menos de un fin de semana de soledad en su casa para hacer lo que se le antojara. Se había ganado la confianza de sus progenitores a base de ser una chica responsable y sensata. Esta vez las vacaciones de la familia se alargarían un mes y sus padres, Pablo y Marta, no estaban dispuestos a dejarla sola tanto tiempo.

Durante el vuelo sólo había estado pensando en la vuelta. Rezaba para que estas vacaciones pasaran pronto y poder volver a estar con sus amigas y disfrutar de lo que quedara de verano a su vuelta. Su hermana Celia, casi cuatro años menor que ella, estaba ilusionadísima porque esta vez, su hermana mayor, a la que imitaba en todo, estaría todas las vacaciones con ella.

A la llegada al aeropuerto del Prat, los amigos de sus padres, Mercè y Eduard, los estaban esperando. Se abrazaron emocionados, las mujeres hablaban de la última vez que se vieron, por aquel entonces Mercè estaba embarazada de su primer hijo y desde aquello sus vidas habían cambiado muchísimo. Hacía tanto tiempo que no se veían y tenían tantas cosas que contarse que no pararon de hablar hasta que llegaron al coche que habían alquilado, un Citroën plateado de 6 plazas. La idea era pasar todos juntos las vacaciones en una masía de los padres de Eduard. La habían reformado y modernizado pero conservando todo su encanto. Durante el trayecto hablaron de sus hijos, Ernest, estudiante de Psicología de veintidós años y Joan, de diecinueve que cursaba hostelería. Los chicos ya estaban en la masía esperándonos.

El viaje en coche ya la estaba fatigando. Celia se había quedado dormida sobre su hombro y ni siquiera las carcajadas que a veces soltaban los cuatro amigos la despertaban.
Emma llevaba su ensortijado pelo castaño en un improvisado moño despeinado y jugaba con uno de sus rizos presa del aburrimiento. Unas mallas, una camiseta amplia y una mochila le pareció lo más cómodo para viajar, a pesar de los insistentes comentarios de su madre de que se arreglara un poco más porque «una cosa es ir cómoda y otra desaliñada», y ahora se alegraba de no haberle hecho caso porque el trayecto se le estaba haciendo eterno.
Por fin, el coche se detuvo frente una reja negra rodeada de viñedos que daba paso a un camino de piedras blancas. Pablo bajó del coche para abrirla y que pudieran pasar. Emma despertó suavemente a Celia.
—Ya hemos llegado, peque.
—No me llames peque que ya tengo trece años —dijo somnolienta y Emma sonrió porque, aunque se daba cuenta de que su hermanita se hacía mayor, ella siempre la vería como aquella pequeña personita que la seguía a todas partes y que se empeñaba en imitarla en todo.
Al bajar del coche dos jóvenes se acercaron a saludar y para ayudar con las maletas. Ernest era el más alto, delgado pero fibroso, tenía un gracioso mechón de pelo castaño que le caía sobre la frente haciendo resaltar sus enormes ojos marrones. No paraba de sonreír. Joan en cambio era un poco más bajito que su hermano y más grueso. El pelo lo tenía corto y del mismo color que su hermano pero sus ojos eran grises como los de su madre. Ernest era el más atractivo a primera vista pero Joan tenía algo que hacía que te fijaras en él. Quizá su actitud, tan seguro, tan serio...
Los chicos ayudaron a acomodar a la familia en sus habitaciones. Para sorpresa de Emma disponía de habitación propia. Se había hecho a la idea de tener que compartir dormitorio con su hermana y la sorpresa de tener un espacio propio le fue francamente grata. La habitación no era demasiado grande pero sí lo suficiente para tener una cama doble y un balcón por donde se colaba una agradable brisa. Había una puerta que daba paso a un baño compartido con la habitación continua, la de Celia, pero tenía pestillo tanto por dentro como por fuera para preservar la privacidad de ambas habitaciones.
La casa le pareció enorme. Constaba de planta baja, donde se encontraban una enorme cocina, un baño completo y un aseo, un pequeño estudio y una enorme sala con chimenea que era comedor y salón al mismo tiempo, que daba a un hermoso porche y a la piscina. La planta primera tenía cuatro habitaciones y dos baños, y el ático contaba con dos habitaciones en suite. Definitivamente aquella reforma en la antigua masía había sido todo un acierto.

Tras una suculenta comida y pasar un rato reunidos escuchando viejas anécdotas del pasado de los cuatro amigos, tocaba tomar una siesta. La calma se apoderó de nuevo de la masía y no se oía nada más que el murmullo de los árboles y los pájaros. Emma, pese al largo viaje, no estaba tan cansada y tras dar varias vueltas en la cama intentando dormir, decidió olvidarse de la siesta y darse un baño refrescante en la piscina.
Bajo con sigilo las escaleras que daban al salón y atravesó el porche para llegar a la piscina. Se despojó de su camiseta blanca con estampado de flores y se sentó en el borde para mojarse los pies.

Joan la había observado todo el tiempo desde uno de los balcones de la primera planta. La había estudiado bien durante la comida, no podía quitarle ojo.
—¿Qué haces Joan? —le sorprendió Ernest, buscando con la vista lo que su hermano observaba con tanta atención.
—Nada, sólo tomando el aire.
—Ya, ya... ¿Es guapa, verdad? —dijo mientras se buscaba un hueco junto a Joan.
—¿Quién?
—¿Quién? ¿Cómo que quién? ¿Estás embobado mirándola y me preguntas qué quién? Joder, está buenísima. Y no me digas que no te has fijado. No le has quitado el ojo desde que la viste.
Joan no dijo nada y volvió a la habitación. Ernest lo siguió y se sentó en la cama mientras observaba divertido a su hermano. Cuando éste le devolvió la mirada le guiñó un ojo y esto molestó aún más a Joan.
—No te metas con ella Ernest, es demasiado joven...
            —Nada, nada...no sigas por ahí, tío. Además nunca se puede pedir a los ojos que dejen de ser golosos —y volvió a hacer un guiño a su hermano.

Emma y su hermana pasaron toda la tarde la en la piscina, con los dos matrimonios, que seguían poniéndose al día de sus vidas. Ernest se unió a ellos más tarde y pasó el rato jugando con la pequeña Celia y hablando con Emma. La noche estaba cayendo en la masía así que dispusieron la mesa y se sentaron a disfrutar la cena.
Por fin se reunió con ellos Joan y se sentó justo enfrente de Emma, no decía ni media palabra. A ella le parecía un chico muy raro, demasiado callado. El mayor de los hermanos estaba sentado junto a ella y conversaban como si la conociera de toda la vida. Conforme avanzaba la cena se sentía más incómoda con las miradas que Joan le lanzaba porque el joven la escuchaba con atención pero no intervenía en la conversación para nada pese a sus intentos de incluirle en ella.
Al finalizar la cena, los dos matrimonios seguían en el porche disfrutando de la calurosa noche entre copas y recuerdos de cuando se conocieron, así que las chicas se retiraron a sus habitaciones y más tarde los chicos hicieron lo mismo.

Emma estuvo en la habitación de Celia un rato charlando con la pequeña que no paraba de hablar de lo simpático que le resultaba el mayor de los hermanos.
—¿A qué es guapísimo Ernest? Yo creo que es el chico más guapo que he conocido en mi vida. Seguro que tiene un montón de novias.
—Celia, eres muy pequeña para andar diciendo esas cosas.
—Pero es la verdad, es súper guapo, ¿verdad que sí?
—Celia... ya basta —dijo Emma riéndose de las ocurrencias de su hermana.
—Venga Emma, reconócelo... es ideal. Si yo fuera un poco más mayor le pediría que fuera mi novio, eso seguro.
Emma no pudo reprimir la risa al oír a Celia habar así de Ernest. Esperaba que estas charlas sobre chicos llegaran un poco más adelante.
—Sí Celia, es muy guapo... y ahora a dormir, que ya es muy tarde y ha sido un día muy largo.
—Em, quédate un ratito más, porfi.
Emma se quedó hablando y distrayendo a su hermana hasta que por fin, la pequeña quedó vencida por el sueño. Atravesó el baño y llegó a su habitación. Habían decidido no echar el pestillo por si alguna (o sea Celia) necesitaba a la otra en la noche.

El calor había remitido un poco pero aun así le resultaba imposible coger el sueño. Emma se asomó al balcón para tomar el fresco. Seguía intrigada ¿Por qué aquel chico no cruzaba palabra con ella? ¿Le resultaba tan poco interesante que ni siquiera se molestaba en conocerla? Su hermano en cambio no había parado de preguntarle por sus estudios, sus intereses... incluso por si tenía novio. Era muy fácil hablar con Ernest, pero Joan... ¿por qué no podía parar de pensar en él?
Entonces sus ojos castaños se encontraron con unos ojos grises que la paralizó. Sintió como quedaba clavada en el suelo y un fuego interno recorría su cuerpo desde los talones hasta la punta de sus cabellos, como si un estallido invisible se hubiera generado bajo sus pies. Notó como sus mejillas se incendiaban y sus piernas temblaban sin más razón aparente que unos ojos que se clavaban en los suyos y le llegaban a arañar el alma. Cuando recobró las fuerzas y la conciencia aparto la mirada y huyó a refugiarse al interior de su habitación ¿Qué ha sido eso? ¿Qué ha pasado? Se recostó porque aún le fallaban las piernas y estuvo largo rato si poder cerrar los párpados, porque la visión de los ojos de Joan volvía una y otra vez agitándole de nuevo la respiración.

Joan seguía en el balcón ¿Lo había soñado? ¿Sería una visión? Su pelo ondulado balanceándose al viento, aquel camisón blanco con diminutos tirantes que se anudaban con una lazada en sus afilados hombros, esos senos desafiantes sinuosos, esas piernas infinitas y bronceadas, aquellos ojos que destilaban dulzura e ingenuidad... Ardía en deseos de arrancarle la ropa y contemplarla en su plenitud. Aquella noche tuvo que consolarse en la soledad de su dormitorio echando mano a sus pensamientos y anhelos más obscenos. 

Like us on Facebook

You can replace this text by going to "Layout" and then "Page Elements" section. Edit " About "